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El Trasplante Hepatico en la Cirrosis Alcoholica

INTRODUCCIÓN
El alcohol es la causa más común de cirrosis en el mundo occidental. Esta enfermedad crónica del hígado es una indicación bien establecida de trasplante hepático. Durante muchos años fue considerada una contraindicación debido a razones de índole ética y moral. No se aceptaba aplicar un bien escaso, como es el hígado donado, en quien había sido responsable de su propia enfermedad. Además, los primeros resultados publicados fueron poco favorables y sirvieron para reforzar esta actitud.
En 1988 Starzl y cols publicaron la primera serie de trasplante en pacientes con cirrosis alcohólica. En ella se demostró que la supervivencia a corto plazo era similar a la obtenida en otras indicaciones. Poco después, se conocieron otras series que coincidían en esta misma observación favorable. En los últimos años, los resultados excelentes obtenidos en estos enfermos permiten considerar a la cirrosis alcohólica como una de las mejores indicaciones de trasplante hepático, si bien los pacientes deben ser sometidos a una cuidadosa valoración sobre el riesgo de recidiva. A pesar de ello, en una reunión de consenso celebrada en París en 1993, la cirrosis alcohólica quedó aún catalogada como una indicación de trasplante hepático controvertida. Esta determinación se sustentaba en el riesgo real de recidiva alcohólica, la concomitancia de enfermedades extrahepáticas y la persistencia, si bien atenuada, de las apreciaciones morales antes citadas.
En definitiva y a pesar de los datos objetivos mencionados, el trasplante en la cirrosis alcohólica todavía sigue siendo materia de debate. Aunque es aceptado por la mayoría de los médicos, algunas encuestas indican que aún sigue siendo rechazado por la población. Las discusiones de índole ética se han prolongado durante muchos años y aún no han sido plenamente superadas. Por otra parte, la convicción de que el alcoholismo es una enfermedad ha sido aceptada paulatinamente en los grupos de trasplante. La constatación de los buenos resultados ha contribuido también al asentamiento de estos principios.
Como en otras enfermedades, la selección del receptor debe ser cuidadosa, y debe basarse en una elección correcta del momento del trasplante, en un análisis exhaustivo de un conjunto de factores sociolaborales y psicológicos, y en el diagnóstico de las posibles lesiones extrahepáticas que el alcohol puede causar.

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