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Calidad de Vida en el Paciente Trasplantado de Hígado

INTRODUCCIÓN
Un largo camino se ha recorrido desde que se realizó el primer trasplante hepático en 1963 hasta la fecha. Durante todo este tiempo han tenido lugar importantes cambios que han permitido progresar y convertir el trasplante de hígado de un proyecto experimental en sus comienzos, en una alternativa
terapéutica eficaz en la actualidad para numerosos pacientes que sufren enfermedades hepáticas agudas o crónicas de carácter irreversible y que se hallan en un estadio terminal de su proceso.
Los avances y mejoras en la técnica quirúrgica, una adecuada selección de los candidatos y, fundamentalmente, una nueva terapia inmunosupresora, contribuyeron de forma considerable a aumentar las tasas de supervivencia. El trasplante hepático, como procedimiento que precisa de un equipo multidisciplinar –en el que se ven involucrados numerosos servicios hospitalarios y extrahospitalarios- para poder llevarlo a cabo con éxito, requiere, por tanto, un importante número de recursos materiales y humanos, con el consiguiente coste económico que representan.
El incremento de estos gastos sanitarios, la escasez de recursos existentes, el aumento de la población y la necesidad de asignar eficientemente esos recursos disponibles, han sido algunas de las razones que justificaron la aparición de estudios encaminados a evaluar los procedimientos médico-quirúrgicos aplicados y valorar su efectividad.

Supervivencia y Calidad de Vida
En Marzo de 1963, el Dr. T.E. Stalrz llevó a cabo el primer trasplante hepático en humanos. Los primeros pacientes trasplantados alcanzaban una supervivencia muy limitada y fallecían al poco tiempo de la intervención. Hasta 1967 no se logró una supervivencia superior a los doce meses.
La introducción en 1979 de la Ciclosporina, como nuevo agente inmunosupresor, supuso un cambio cualitativo muy importante porque permitió duplicar las tasas de supervivencia. En líneas generales, “pasaron del 30% en el primer año a un 60-70%, y a los cinco años de un 20% durante los años 1963 a 1980, a un 62´8% en el intervalo de 1980 a 1984.”
En 1983 la conferencia de expertos convocada por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y celebrada en Bethesda (Maryland), declaró el trasplante hepático como un tratamiento útil para los enfermos con una hepatopatía irreversible.
Desde ese momento el trasplante dejó de ser una técnica experimental para convertirse en una terapia eficaz que conllevaría su expansión y aplicación en diversos hospitales de Estados Unidos y en países de todo el mundo: Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, España, Italia, Holanda, Bélgica, Austria, Suiza, Noruega, Suecia, Finlandia, Australia, China, Taiwan, Japón, etc.
En España se realizó el primer trasplante hepático en Barcelona en 1984. Con la nueva incorporación en 1998 del hospital de Zaragoza, actualmente son ya 21 los grupos de trasplante activos en el país. Durante 1998 se han llevado a cabo 899 trasplantes hepáticos en todo el territorio, lo que representa un incremento del 13´8% respecto a 1997, según datos de la Organización Nacional de Trasplantes, cuyo modelo organizativo ha sido reconocido internacionalmente.

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