Tumores de hígado y cirugía hepática

La cirugía hepática y un diagnóstico adecuado de los tumores de hígado puede evitar la metástasis hepática en la mayoría de las ocasiones en los pacientes de cáncer de hígado.
 
Los tumores de hígado primarios (carcinoma hepatocelular o hepatocarcinoma) o secundarios (metástasis de lesiones tumorales primarias de origen colo-rectal, estómago, esófago, páncreas, sistema urinario, mama, pulmón, etc.) son lesiones tumorales frecuentemente diagnosticadas en el campo de la oncología digestiva, que pueden precisar cirugía hepática, o derivar en metástasis hepáticas, mamarias, etc. si no se tratan a tiempo.
 
Para el desarrollo del primero de ellos existen factores de riesgo para el cáncer de hígado, mama, pulmón... como la infección por virus B o C o la presencia de cáncer de hígado de diferente etiología. Una metodología diagnóstica adecuada; ecografía, TAC helicoidal, resonancia magnética nuclear, PET-TAC y ecolaparoscopia permite establecer con claridad en nuestro centro, el estado evolutivo de los tumores de hígado. Merced a ello se puede establecer una óptima e individualizada estrategia terapéutica para el enfermo. La cirugía hepática continúa ocupando un lugar de privilegio en el tratamiento de estos tumores de hígado incluso en presencia de enfermedad diseminada. El número de lesiones existentes por el cáncer de hígado, su localización, conexión a estructuras vasculo-biliares, la cantidad y estado de tejido hepático a resecar son factores que influyen de forma poderosa para decidir una cirugía hepática con intención curativa.
 
La presencia de un número importante de metástasis hepáticas distribuidas en los dos lóbulos hepáticos puede ser mejorada con la realización de un tratamiento quimioterápico pre-operatorio individualizado a las características del paciente y su extensión tumoral así como a las características inmunohistoquímicas del tumor. Lesiones inicialmente irresecables las podemos convertir en resecables tras la aplicación de un tratamiento neo-adyuvante. La insuficiencia hepática post-operatoria tras un cáncer de hígado representa en la actualidad el mayor riesgo de la cirugía hepática.
 
La necesidad de realizar una gran resección hepática en pacientes afectos de grandes masas tumorales o con múltiples tumores de hígado nos obliga a realizar una ***manipulación hepática pre-operatoria*** (embolización portal selectiva para provocar una hipertrofia compensadora del parénquima hepático remanente).
 
Las técnicas ablativas tumorales como la radiofrecuencia, inyección percutánea de etanol, quimioembolización o radiocirugía desempeñan en nuestra institución un papel importante en el tratamiento del cáncer de hígado, en la mayoría de las ocasiones asociado a la cirugía hepática.
 
El trasplante hepático de donante cadáver o donante vivo representa una excelente opción terapéutica en un número muy seleccionado de enfermos afectos de tumores de hígado primarios sobre hepatopatía crónica.
 
La cirugía hepática extracorpórea hepática la consideramos igualmente como una técnica quirúrgica de recurso en un reducido número de enfermos en los que la resección no se puede realizar con métodos convencionales.