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Inicio >> Cáncer de colon y recto

El cáncer del colon y recto es una enfermedad muy común en nuestro medio con excelentes opciones terapéuticas y con una alta tasa de curación especialmente en los casos en los que el diagnóstico se efectúa con la lesión confinada en el intestino.

A causa de la frecuencia de la enfermedad, de la habilidad de identificar los grupos de elevado riesgo, del crecimiento lento comprobado de las lesiones primarias, de la mejor supervivencia de los pacientes con lesiones en los primeros estadios y de la relativa simplicidad y precisión de las pruebas de detección, estos exámenes sistemáticos para el cáncer del colon y recto deben formar parte de la atención médica rutinaria de todos los adultos de 50 años o más de edad, especialmente de aquellos cuyos familiares en primer grado padecen de cáncer colorrectal.

Entre los grupos que tienen alta incidencia de cáncer del colon y recto figuran aquellos con afecciones hereditarias, como poliposis familiar, HNPCC o variantes I y II del síndrome de Lynch y aquellos con antecedentes de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn cólica.

Todas estas afecciones juntas son responsables de entre 10% y 15% de los casos de cáncer del colon y recto.

Entre otras afecciones comunes que presentan un aumento de riesgo, están los antecedentes de cáncer colorrectal o de adenomas; antecedentes de cáncer del colon y recto o adenomas de familiares en primer grado; y antecedentes de cáncer de mama, endometrial u ovárico. Estos grupos de riesgo alto son responsables de un 23% de todos los cánceres colorrectales.

El pronóstico del cáncer del colon y recto está claramente relacionado con el grado de penetración del tumor a través de la pared intestinal y la presencia o ausencia de complicación ganglionar y metástasis distantes. Estas tres características constituyen la base para todo sistema de clasificación creado para esta enfermedad. La presencia de obstrucción intestinal y perforación intestinal son signos de un peor pronóstico.

El tratamiento estándar para los pacientes con cáncer del colon y recto localizado ha sido la resección quirúrgica del tumor asociada a la de los ganglios linfáticos loco-regionales.

En pacientes afectos de metástasis hepáticas y pulmonares resecables, la cirugía resulta curativa en nuestro centro en 25%-40% de los mismos. Los avances en las técnicas quirúrgicas y en la tecnología radiológica preoperatoria han permitido mejorar la selección de los pacientes aptos para la resección. El abordaje laparoscópico de estas lesiones ofrece igualmente en nuestro hospital un mayor confort post-operatorio para los enfermos así como mejores resultados en términos de morbilidad post-operatoria y estancia hospitalaria sin tener ninguna influencia en la supervivencia obtenida.

En paciente afectos de cáncer del colon y recto, la cirugía y sus objetivos no son diferentes a los anteriormente descritos. Sin embargo en este tipo de tumor, la técnica quirúrgica (resección del mesorecto) juega un papel trascendental en la obtención de buenos resultados (recurrencia tumoral y supervivencia). La resección del mesorecto debe de ser total para tumores rectales bajos/medios y tener una extensión de al menos 5 cm por debajo del tumor para tumores rectales altos. La escisión mesorrectal total combinada con la anastomosis colorrectal o coloanal de bajo grapado evita para muchos pacientes la necesidad de realizar resección abdominoperineal y establecer un estoma permanente asociado con este procedimiento. Sin embargo el riesgo de dehiscencia anastomótica con este tipo de procedimiento preservador del esfínter es considerable (>15%), necesitando con frecuencia una ileostomía que en este caso tiene un carácter temporal.

Debido a la creciente tendencia de padecer un fracaso terapéutico en áreas próximas a la lesión derivada del cáncer del colon y recto, la repercusión de la irradiación perioperatoria es mayor en el cáncer rectal que en el cáncer del colon.

Ambas radioterapias preoperatorias y postoperatorias asociadas a tratamiento quimioterápico por sí mismas incrementan el índice de pacientes a los que se les puede preservar el aparato esfinteriano, reducen el fracaso local, mejoran el periodo libre de enfermedad sin influir en la supervivencia obtenida en pacientes con estadios II y III. La mejora en la planificación y las técnicas de radiación han permitido disminuir las complicaciones relacionadas con el tratamiento radioterápico. Estas técnicas constan del uso de campos pélvicos múltiples, posición vertical, moldes personalizados de inmovilización intestinal, distención de la vejiga, visualización del intestino delgado mediante el contraste oral, y la incorporación de planificación del tratamiento tridimensional.

Fármacos como 5-FU, capecitabina, oxaliplatino y anticuerpos monoclonales han demostrado su eficacia en la adyuvancia de los pacientes con carcinoma de colon en estadios III. En estadios II la eficacia no está totalmente demostrada.

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